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23 Diciembre 2012

Bolivia_La Marcha del Tipnis: Nuevos horizontes para la educación popular

Benito Fernández
Docente Universitario y  Educador Popular

"Yo creo que nos deberían preguntar cómo queremos que sea nuestro desarrollo de acuerdo a nuestra cosmovisión, sin imponernos una cultura ajena. Todos somos diferentes y no nos pueden ensartar a todos en el mismo pacumutu" (Bertha Bejarano, líder indígena de la IX Marcha)

El TIPNIS (Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure) es una franja territorial ubicada en el Departamento del Beni y fronteriza  con el Departamento de Cochabamba, en el oriente de Bolivia. En ella  habitan principalmente comunidades de los etnias yurakaré, shimán y mojeño-trinitario. El año 1996 fue declarada Territorio Comunitario de Origen (TCO), una modalidad de propiedad agraria reconocida por la Constitución de 1994, donde pueblos campesinos y comunidades indígenas desarrollan sistemas de organización económica, social y cultural comunitarios. . Con el correr del tiempo, campesinos colonizadores la han ido penetrando y constituido el llamado Polígono 7, donde la tierra ha sido loteada por familias de origen andino, siendo el cultivo de la hoja de coca su principal fuente económica.

La decisión del Gobierno de construir una carretera que atravesaría el corazón del TIPNIS generó el rechazo de estas poblaciones, por atentar contra sus derechos de ser previamente consultados y decidir sobre su territorio, en cumplimiento de la Constitución Política del Estado Plurinacional , el Convenio  169 de la OIT y la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.

Esta voluntad de hacer valer sus derechos y defender la biodiversidad y el medio ambiente en una de las áreas protegidas de mayor riqueza natural de Bolivia se expresó en la realización de la VIII y IX Marcha, que desde sus comunidades de origen movilizó a las familias, dirigentes  y autoridades indígenas del TIPNIS hacia la ciudad de La Paz, sede del Gobierno central, después de largos recorridos y penurias sin fin.

Desoyendo estos reclamos, y la propia Constitución vigente en Bolivia, el Gobierno Nacional , a través de la Ley 222, ha instrumentado una "consulta previa" , sin visos de legalidad[1], destinada a dotar de la ansiada legitimidad para su proyecto de carretera. La consulta y el ingreso de los funcionarios del gobierno al TIPNIS está siendo resistida por los pueblos indígenas originarios del TINIS , quienes además del respaldo constitucional,  cuentan  con la solidaridad  y el apoyo de una gran mayoría de la población boliviana.

La larga marcha del TIPNIS.

Fueron los pueblos indígenas del Oriente boliviano quienes protagonizaron numerosas marchas , que tuvieron como metas  la lucha por la vida, la dignidad y el territorio. Entre sus demandas estuvo la de que Bolivia tuviera una nueva Constitución Política, hecha realidad años  después (2009) durante el gobierno de Evo Morales.

La octava Marcha Indígena.

La marcha por el TIPNIS, protagonizada por las comunidades indígenas de shimanes, yurakarés y mojeño-trinitarios, se inició ya con la VIII Marcha (agosto-octubre 2011)  y tuvo como objetivo la defensa del derecho colectivo de los pueblos que habitan el TIPNIS a la consulta sobre su territorio cuando, por diversos medios, se supo que el gobierno boliviano había hecho acuerdos con el gobierno brasileño y se habían   firmado contratos con la  constructora brasileña OAS , con créditos del  Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social del Brasil (BNDES),  para la construcción de los 303 Kms. de carretera entre Villa Turani (Cochabamba) y San Ignacio de Moxos (Beni), que atravesaría el corazón del TIPNIS.

Estos acuerdos  fueron hechos a espaldas de los indígenas residentes en el parque, violando la propia Constitución Política del Estado Plurinacional , que reconoce el  derecho a la Autodeterminación de los Pueblos indígenas y a la consulta previa (Cap.IV).

La VIII Marcha  fue una decisión orgánica  lograda en un  encuentro de representantes y autoridades  de las comunidades del TIPNIS realizado los primeros días de agosto 2011 en la comunidad de San Pablo del río Isiboro.  La marcha recorrió centenares de Kms., hasta llegar a la Ciudad de La Paz  el 19 de octubre, donde fueron recibidos apoteósicamente  por la población paceña, después  que  varones, mujeres, niños y hasta ancianos lograran superar  la accidentada geografía y , sobre todo, los permanentes obstáculos que el  gobierno y sus aliados campesinos colonizadores y cocaleros pusieron a los marchistas.

En efecto,  ya desde el primer momento  el gobierno del MAS  intentó frenar la marcha recurriendo a la persuasión, la guerra sucia mediática  y, cuando la marcha lograba  el apoyo masivo del pueblo boliviano, se recurrió a los aparatos represivos del Estado , lo que se efectivizó en la localidad de Chaparina, escenario de una violenta intervención el 25 de septiembre en el Puente San Lorenzo. La intervención registrada por la prensa oral , escrita y la TV, tuvo particulares rasgos de violencia, que no perdonó ni a las mujeres ni a los niños. Las organizaciones indígenas hicieron las denuncias en foros internacionales, y reclaman que hasta el día de hoy el gobierno no hizo ningún esfuerzo serio por identificar  y castigar a los verdaderos culpables  de la represión.

El coraje de los marchistas y el apoyo del pueblo boliviano llegado desde todas partes, hizo posible que la marcha se recompusiera y finalmente alcanzara la meta de llegar a la sede de gobierno.

En este contexto de presión popular, sumado a las denuncias de corrupción en los contratos con la OAS , y a la coherencia y  la fuerza misma de los planteamientos indígenas, es que la Asamblea Plurinacional  se ve obligada a dictar la Ley n. 180, que prohíbe la construcción de la carretera y declarar la "intangibilidad" del TIPNIS.

Otra consecuencia no menos trascendental: en  el trayecto los indígenas fueron permanentemente hostigados por grupos de campesinos y cocaleros adictos al partido de gobierno, lo que dió lugar a la ruptura del Bloque Popular que apoyó el ascenso de Evo Morales a la jefatura del Estado.

Así lo manifestó Pedro Nuni, diputado indígena de  la Asamblea Plurinacional:

"Nosotros los diputados indígenas asumiremos una posición de independencia  como parlamentarios indígenas, con voz propia porque ya no queremos pertenecer al MAS. De aquí en adelante la bancada indígena hará respetar la Constitución política del Estado y los derechos de los pueblos en calidad de hijos legítimos de la Madre Tierra(...) No venimos a tumbar a Evo, queremos hacer una agenda que permita a los bolivianos no ser esclavos de un partido que quiere hegemonizar y crear una dictadura" [2]

Sin embargo, el Gobierno nunca aceptó su derrota, y usando como punta de lanza sus "movimientos sociales" , organizó una "contramarcha" que exigía la construcción de la carretera. Y como respuesta a esta movilización, Evo Morales resta legitimidad a la Ley 180, y en su lugar se hace promotor de una nueva Ley de "consulta previa", la Ley n. 222, que busca, cambiando las reglas de juego de la democracia indígena, legitimar la construcción de la carretera por el TIPNIS. Una costosa  campaña mediática de desprestigio de los principales dirigentes, acompañada de promesas y "regalos" para quienes acepten la nueva ley de consulta, han sido las estrategias más utilizadas para acabar de una vez con los insurrectos del TIPNIS.

 La novena Marcha

Las comunidades indígenas del TIPNIS se dan cuenta de la maniobra y deciden iniciar la IX Marcha. La IX Marcha fue convocada y  estuvo liderizada  por la Subcentral del Sécure y la Subcentral del Tipnis, quienes representan a las comunidades  indígenas del TIPNIS. Esta Marcha fue  apoyada orgánicamente por la Confederación de Pueblos Indígenas del Oriente Boliviano (CIDOB) y el Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyo (CONAMAQ). Ambas organizaciones aglutinan a la mayoría de las poblaciones indígenas de la región amazónica y del altiplano de Bolivia.

La Marcha Indígena asumió como objetivo: "La defensa de la vida y la dignidad, los territorios indígenas, los recursos naturales, la biodiversidad, el medio ambiente y las áreas protegidas, cumplimiento de la CPE y el respeto a la democracia".

La IX Marcha se inició con alrededor de 300 marchistas, integrados por familias de los pueblos yurakaré, mojeño-trinitario y shimán. Partió el 27 de abril desde la ciudad de Trinidad, capital del Departamento del Beni, con el objetivo de llegar a La Paz, sede del gobierno boliviano, para hacer valer sus principales demandas:

  • Cumplimiento de la Ley n.180 decretada por la Asamblea Plurinacional en octubre del 2011, que prohíbe la construcción de la carretera Villa Tunari-San Ignacio de Mojos, al partir en dos el territorio del TIPNIS.
  • Abrogación de la pretendida Ley n.222, que el gobierno y sus aliados están impulsando a título de "consulta previa", y el retiro de las fuerzas navales y militares , y de funcionarios gubernamentales encargados de distribuir "regalos" (motores fuera de borda, celulares, herramientas...) para comprar adhesiones y ejecutar dicha consulta.
  • Cumplimiento de la Constitución Política del Estado Plurinacional y los compromisos del Gobierno sobre el Parque Nacional y Area Natural de Manejo Integrado del Parque.

Como sucedió en  la VIII Marcha, la IX Marcha enfrentó  los obstáculos naturales y climáticos  así como los "cercos" de las poblaciones leales a Evo Morales, y una nueva y más sofisticada guerra sucia y de desinformación, contraviniendo las declaraciones de los gobernantes que decían "garantizar la libre expresión y manifestaciones de la población" .

Con esto, según Gonzalo Colque, Director de la Fundación Tierra, el Gobierno ha  vulnerado principios fundamentales de todo proceso de consulta, como ser el actuar de buena fe y proporcionar información fidedigna. Las constantes llamadas al diálogo del Defensor del Pueblo y la representante de Naciones Unidas tampoco tuvieron eco.

La IX Marcha llegó a la ciudad de La Paz, el 27 de junio., después de una caminata de sesenta días, recorriendo 600 Kms.. La población de La Paz, así como intelectuales y activistas de derechos humanos[3],  se volcaron  también esta vez a las calles, donde se los recibió con vítores y alimentos. En medio del crudo invierno paceño, los marchistas acamparon en las inmediaciones de la Vicepresidencia del Gobierno, sin lograr entrar a la Plaza Murillo y la anhelada entrevista con el Presidente Evo Morales.

El TIPNIS, interpela al poder  establecido.

¿Por qué el TIPNIS, un hecho aparentemente insignificante en la dinámica nacional: por su lejanía de los mayores centros poblados y administración pública, con poca población, sin un aporte visible al desarrollo nacional y al PIB , ha tenido en jaque al gobierno  y ha estado sin interrupción en la agenda política desde hace más de dos años, obteniendo la adhesión de la mayoría de población y de destacadas personalidades y artistas? [4]

La respuesta está cada vez más clara: lo es por el potencial subversivo y cuestionador al modelo de desarrollo y al proyecto de poder del MAS , hoy día convertido en un proyecto conservador.

En efecto, la Marcha Indígena del TIPNIS  está quebrando  muchos mitos de los que se alimentaba el Proyecto Político del MAS, como partido gobernante. El mito de los derechos de la Madre Tierra (Pachamama)[5];  el mito de "mandar obedeciendo al pueblo"; el mito del Estado Plurinacional: el mito de la "revolución democrática cultural", el mito de la educación comunitaria,  intra e intercultural,....

Todos estos mitos le han dado al MAS y a su líder Evo Morales grandes dividendos a nivel internacional, gracias a un permanente maquillaje de los medios de comunicación.

El TIPNIS ha lavado el rostro y la imagen indígena de Evo Morales para mostrarlo en toda la desnudez de líder cocalero más cercano al sindicalismo y al nacionalismo, hoy día convivientes con el modelo de desarrollo capitalista y extractivista.

El TINIS, no sólo denuncia y cuestiona, sino que también anuncia nuevos caminos para la transformación.

Frente al divisionismo impulsado por el  gobierno entre pobladores del campo y la ciudad, entre indígenas del oriente y altiplano, enfrentándolos con campesinos cocaleros y colonizadores , está emergiendo un nuevo sujeto político  con propuestas de integración, de unidad en la diversidad, tendiendo  puentes de apoyo y solidaridad entre  indígenas del oriente y occidente, luchando juntos por una verdadera democracia participativa, un modelo de desarrollo que respete los derechos de la naturaleza así como los derechos individuales y colectivos de todos los bolivianos, que es como decir garantizar ante todo el derecho a la vida.

En otras palabras, el TIPNIS muestra un  gran potencial ético, político y pedagógico, lo que lo convierte en un hecho privilegiado para los educadores populares.

El TIPNIS como hecho educativo.

Quiero ahora referirme a estos hechos como un auténtico "locus pedagogicus", un lugar privilegiado para  entender los procesos educativos y aprendizajes ligados a la construcción del  Poder Popular y del Proyecto Popular de Emancipación, horizonte de la educación popular

Los educadores populares  desde siempre han reivindicado las luchas del pueblo  por sus derechos inmediatos (comida, vestido, vivenda...) y estratégicos (poder de decisión) como lugares y momentos privilegiados para el aprendizaje. Con ello no se excluyen otras formas y lugares más institucionalizadas, pero se recupera de estos hechos  todo el potencial de concientización y organización de las clases oprimidas, y por tanto su potencial  transformador..

Esto ha sucedido  en la Guerra del Chaco, cuando desde las trincheras se hacían análisis de la realidad nacional y se proyectaban los cambios que vendrían después con la Revolución del 52 y la Reforma Agraria. Todas las dictaduras, junto a hechos de sangre y represión, han sido escenarios de mayor conciencia, organización  y transformación  protagonizado por las clases populares, buscando un nuevo orden de mayor justicia e igualdad.

No hay que ir muy lejos. La Guerra del Agua en Cochabamba (enero-abril 2000) , el Octubre Negro en La Paz y El Alto (octubre 2003) , han sido hechos recientes contra la dictadura del capital, que alumbraron  cambios en nuestra vida política y social, y de los que se beneficiaron quien hoy ostentan el poder.

Entonces no debemos hablar así en singular de "proceso de cambio", como si fuera algo nuevo en nuestra historia, sino de "procesos de cambio" que se han ido sucediendo y articulando , y que forman parte del caudal de liberación de pueblo boliviano todavía inconclusa.

Y ya con el actual gobierno del MAS y Evo Morales  asistimos a hechos muy similares como ser la resistencia al Gasolinazo (navidad 2010) y ahora la marcha de los pueblos indígenas del TIPNIS.

Como hecho educativo, el TIPNIS es portador de  sujetos, metodologías y aprendizajes   que se constituyen en un patrimonio vivo de la educación popular.

 El pueblo enseña al pueblo.

La experiencia del TIPNIS nos plantea un interrogante urgente: quién es el pueblo, sujeto de la transformación. ¿Son los indígenas? , ¿son los cocaleros? ¿son los movimientos sociales ...? ¿es el gobierno que dice representar y "obedecer"  al pueblo?.

Una lección que nos deja el TIPNIS, es que el pueblo tiene que ser un sujeto, no un objeto, y que este sujeto tiene como horizonte un Proyecto de Liberación  para todos y todas, hombres, mujeres, niños, ancianos, trabajadores, empresarios, clases media y clase altas. Es el pueblo que construye hegemonía popular, no entendida como "dictadura del que ostenta el poder del estado", sino como capacidad de llevar a todos los actores sociales  hacia una sociedad donde tengan plena vigencia los derechos individuales y los derechos colectivos.  Ello se expresa en el slogan que no dejó de corear la población  en las numerosas manifestaciones de apoyo a lo largo y ancho de Bolivia: "El TIPNIS somos todos. Otro desarrollo es posible".

La primera cualidad del  pueblo transformador es, por tanto, ser sujeto de los cambios. Paulo Freire ha sido muy claro cuando afirma que los "vanguardismos", las "élites políticas" que dicen representar al pueblo, iluminar al pueblo, pero que en realidad expropian el protagonismo del pueblo, expropian su palabra, sus símbolos y sus sueños, no son verdaderos  conductores de los cambios[6].

"La disputa, la discusión de ideas y el debate; la protesta y la crítica son mecanismos esenciales e irrenunciables que tiene la izquierda para llamar la atención de los que mandan y a veces no obedecen. La monolítica y acrítica aceptación de "la línea" que viene de arriba es de triste memoria en la izquierda no solo latinoamericana. La democracia participativa implica no acallar sino, al contrario, estimular el intercambio de opiniones, la variedad de propuestas, los distintos puntos de vista"[7]

"Ahora que las cosas, en esta coyuntura crítica, se muestran no como son en lo cotidiano sino como son verdaderamente, nos damos cuenta que la descolonización es algo mucho más que un discurso, y que el gobierno no tiene ni la más mínima idea de lo que significa descolonizar el Estado. Por eso, para pretender ser la vanguardia del proceso tienen que arrebatar ese lugar a la verdadera vanguardia. Por eso interviene el gobierno la marcha indígena en defensa del TIPNIS. Se trata de un rapto. Sólo pueden ser vanguardia, poniéndose ellos como vanguardia. El pueblo no los puso para que decidieran al margen del pueblo sino para que obedezcan las decisiones del pueblo. No viven el proceso pero pretenden dirigirlo, desde aquella "iluminación" que creen infalible.[8]

Es algo que no han dejado de subrayar quienes han estado en la marcha  del TIPNIS. Las frases que más se oyen son: "hemos sido engañados", "nos han utilizado como escalera para llegar al poder", "nos han instrumentalizado"...

Es un sujeto, el pueblo revolucionario, que no viene dado a priori , que no se construye artificialmente, sino que demuestra serlo en el proceso de construcción de ese proyecto popular y su capacidad de generar hegemonía.

Volviendo a las preguntas con que iniciamos esta reflexión: ¿podemos identificar , a partir del TIPNIS, quién es el pueblo con las características de sujeto de los procesos de cambio, quién es el pueblo que asume como su lucha la transformación, la defensa de los derechos individuales y colectivos, la defensa de la naturaleza, la perspectiva de un país donde todos los pueblos, todas las personas, todas las culturas  tendrán un lugar y un reconocimiento?

La respuesta no puede ahora ser difícil. Son los pueblos indígenas del TIPNIS y pueblos indígenas solidarios de su lucha, son  todas las personas que se solidarizan material  e intelectualmente con  esa causa y están dispuestos a acompañar esa lucha desde sus propias identidades y lugares de trabajo. En suma, son los sectores oprimidos, para quienes no existe justicia y satisfacción de sus derechos.

Sin duda en su momento las organizaciones de los cocaleros, los campesinos,  los colonizadores (ahora llamados curiosamente "interculturales")  que apoyan y están representados en  el gobierno del MAS fueron "sujetos políticos de cambio", sin embargo frente a las propuestas  del TIPNIS se han mostrado conservadores, y no revolucionarios. Se han mostrado sectarios en sus intereses sin tomar en cuenta los intereses de los oprimidos, como ser los pueblos indígenas del oriente y altiplano. Un pueblo que oprime a otro pueblo no  puede ser considerado  revolucionario y protagonista de un proceso de cambio. Como decía Giulio Girardi, recientemente fallecido, la autodeterminación de los pueblos indígenas no es nada si no es solidaria.[9].

No bastan, por tanto,  los discursos, no bastan las leyes, no bastan las propagandas, ser pueblo significa acciones de cambio, respeto a las leyes que se ha dado el mismo pueblo, respeto al otro en toda la gama de diversidades, de género, de cultura, de oficio, incluso de ideas....

El sujeto político se constituye al mismo tiempo en sujeto educativo, es decir, sujeto que enseña a los demás sectores del pueblo y sus aliados en torno al proyecto de transformación, pero que al mismo tiempo aprende de ese pueblo, asumiendo el verdadero sentido de la frase que acuñaron los zapatistas: "mandar obedeciendo al pueblo", "luchar no para tomar el poder sino para cambiarlo...".

Cómo el pueblo enseña al pueblo.

Existen múltiples formas como el pueblo enseña al pueblo. Las reflexiones de los líderes, de los intelectuales , los cursos, talleres, conferencias, artículos y debates a través de los medios,...son todas formas importantes de cómo desarrollar conciencia y compromiso en la construcción de un sujeto político y de un proyecto popular liberador.

Pero queremos ahora rescatar la metodología particular desarrollada por los marchistas del TIPNIS, que ha logrado tanto impacto y adhesión de la población de Bolivia, e incluso ha puesto en crisis a muchas personas  identificadas con el proyecto político del MAS.

Podemos decir que la "marcha y movilización por el TIPNIS" ha sido una especie de "eje metodológico" en torno al cual se han suscitado y desarrollado un conjunto de métodos y dispositivos educativos  , cuyo impacto lo tenemos en las masivas movilizaciones y reflexiones que se han dado en toda Bolivia y fuera de Bolivia a favor de la defensa del Parque y por un nuevo modelo y enfoque de desarrollo.

Un primer método ha sido la "exigibilidad" de los derechos individuales, colectivos y de la Madre Tierra. Esta exigibilidad está en el centro de la nueva Constitución Política del Estado Plurinacional, la cual está por encima de cualquier proyecto de acumulación de poder que pretenda erigirse al margen o  por encima de ella.

Complementando la exigibilidad está la búsqueda de la coherencia entre teoría y práctica, entre principios y acciones, entre los discursos y  la realidad. Si hay una contradicción fundamental en el actual partido de gobierno, ya desde el inicio de su gestión, es  el abuso del lenguaje y la propaganda vrs. la práctica en el manejo estatal, y la violación de las leyes cuando éstas son un obstáculo para la concentración del poder.

El TIPNIS es un caso paradigmático de esta contradicción.

El recurso al diálogo ha sido otra metodología  defendida y aplicada por los marchistas del TIPNIS. Desde el primer momento pidieron e incluso exigieron la presencia del Presidente Evo Morales, quien nunca aceptó esa invitación.

Hay que analizar detenidamente los numerosos intentos de "diálogo" planteados por el gobierno de Evo Morales , y que como sabemos  todos fracasaron.

¿Hubo una verdadera voluntad de diálogo de parte de los operadores políticos  del Gobierno?.

Todo indica que los ministros no fueron a "dialogar" sino a imponer o tratar de convencer  una decisión inconstitucional previamente tomada: la carretera por el TIPNIS se ejecutará sí o sí, puesto que ya hay compromisos y papeles firmados hace tiempo y a espaldas de los propios habitantes del Parque Isidoro Sécure. El propio Presidente Evo Morales, que no pierde ocasión de visitar a los cocaleros del trópico de Cochabamba y estar presente en todas las citas internacionales, no tiene tiempo para "dialogar" con los marchistas. En último caso que ellos vengan a hablar con el Presidente en La Paz. ¿Una versión novedosa de "mandar obedeciendo al pueblo"?

Está claro que para que haya verdadero diálogo, es decir, voluntad de solucionar un problema o conflicto como el suscitado en el TIPNIS, debe haber condiciones que lo hagan posible.

La primera condición es el apego a las leyes, si éstas son justas y fruto de acuerdos nacionales e internacionales. Las leyes no se discuten, se aplican, y sobre esa base se construye el diálogo. ¿Las comisiones del gobierno conocían y  tenían voluntad de respetar estas leyes?  Lo que se ha visto  en las conversaciones y la dinámica del conflicto, es que no hubo en los representantes gubernamentales voluntad de cumplir estas leyes. Los marchistas, en cambio, han recurrido de forma permanente a lo establecido en la Constitución Política del Estado Plurinacional y a la normativa internacional.

Otra condición importante es el respeto al otro, a sus puntos de vista sobre el problema.

¿Respetaron los representantes del gobierno a los marchistas al recurrir a los insultos, denuncias injustificadas, manos negras que nunca aparecieron, y el fácil recurso a ser instrumentos de la derecha y el imperialismo? Los marchistas, en cambio, han hecho uso de su legítimo derecho a expresar sus puntos de vista frente a las autoridades, y por eso exigieron la presencia del Presidente.

El respeto al otro se ignora o rompe cuando se hace recurso a la violencia. El uso sistemático de la violencia verbal y propagandística contra  los marchistas, se complementó , en la VIII Marcha, con los tristes sucesos del 25 de septiembre haciendo uso de la violencia física y psicológica  decidida y monitoreada por altos personajes del gobierno, y la complicidad de los "hermanos(¿?) colonizadores" (ahora disfrazados de "interculturales").

¿Hubo violencia de parte de los marchistas hacia el Canciller Choquehuanca, que los visitó para que desistieran de sus demandas? ¿Policías  bien pertrechados, con armas contundentes, fueron  "vilmente atacados por las flechas" de los indígenas? Fueron mujeres las que obligaron a Choquehuanca a respetar su derecho a tener paso libre  y abastecerse de agua y alimentos para sus hijos. ¿Quién ejercía ahí la violencia? ¿Cuánto tiempo estuvo "secuestrado" el ministro, que pudo regresar tranquilo a La Paz después de conminar, que no "dialogar", con los marchistas?.

El pueblo enseña al pueblo con la fuerza de la razón y no con la razón de la fuerza.[10]

Y otro matiz muy importante: el pueblo aprende y enseña no sólo con la razón sino con el corazón y el recurso a la no violencia: "El proceso de cambio no se construye con patadas ni puñetes, sino con el corazón" (Celso Padilla, dirigente del TIPNIS).Las Marchas del TIPNIS han sido momentos de mucha emoción y solidaridad, inspirando carteles, canciones, danza , poesía y numerosos libros.

¿Cuáles los aprendizajes del TIPNIS?.

Como hecho pedagógico privilegiado la marcha por el TIPNIS es portadora de importantes aprendizajes, a través de un "curriculum" no escrito, construido   al calor de la lucha por la defensa de los derechos humanos fundamentales y de la Madre Tierra.

La marcha del TIPNIS, en cuanto eje metodológico de los procesos de aprendizaje, ha supuesto una ruptura con lógicas de poder que se venían imponiendo por diferentes vías a la población, y que estaban generando miedo , por un lado, y conformismo por el otro.

La marcha por el TIPNIS ha abierto nuevas posibilidades y esperanzas a quienes buscan y luchan por una sociedad más justa  y democrática.

Veamos algunos de estos aprendizajes.

Otro proceso de cambio es posible.

La historia de Bolivia ha estado jalonada de momentos de conflicto social y político, fruto de las contradicciones originadas en la lucha de intereses, y en la inquebrantable voluntad de liberación de los pueblos.

Lo que significa que procesos de cambio siempre ha habido, y que su resolución  ha tenido que ver con la correlación de fuerzas y la conducción de los mismos,  en contextos determinados.

Las luchas de independencia de Bolivia(1825), la revolución del 52, la derrota de las dictaduras militares (1982), la insurrección de El Alto y huída de Sánchez de Losada (2003), por citar los momentos más llamativos, han sido generados y han generado procesos de cambio.

Sin embargo los "procesos de cambio" han estado determinados por los contextos y por los actores, quienes han liderizado esos procesos dándoles una direccionalidad emancipadora.. No cabe duda que la "revolución democrática cultural" ha sido una de esos procesos de cambio, liderizado por Evo Morales y el Movimiento al socialismo (MAS).  Sin embargo, como la misma historia nos enseña, muchos de esos procesos de cambio pueden desviarse de sus principios inspiradores, y convertirse en "bloqueadores" del cambio.

Es frecuente escuchar a muchos de los que apoyaron  la "revolución democrática cultural", tanto de las clases medias progresistas como de líderes de los movimientos sociales, e intelectuales de izquierda, que el proceso de cambio del MAS ha sufrido notables desviaciones , que la marcha del TIPNIS ha puesto al desnudo  la fragante violación de los derechos humanos, individuales y colectivos, y , lo peor, la "justificación política" que los gobernantes ha hecho de esos atropellos.

El "gobierno del cambio" no gobierna escuchando al pueblo boliviano y ese es un grave error político porque una obra desarrollista y mercantilista como la carretera en el TIPNIS no sólo que pretende afectar a un área protegida sino que está dividiendo a los sectores sociales que históricamente lucharon por la misma causa y está empezando a corroer los cimientos del proceso de cambio que ha costado años...[11]

Otro desarrollo es posible

La población ha entendido, finalmente, que los discursos sobre la Madre Tierra, la Pachamama, el desarrollo comunitario, la defensa del medio ambiente, alardeados en eventos nacionales  e internacionales, se han quebrado ante la lógica del "capitalismo

de Estado", en alianza con el gran capital  internacional ( Megaproyectos del IIRSA- Iniciativa para la Integración de la Infraestructura  Regional -  para Bolivia, financiados por el BNDES- Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social  de Brasil)[12]  y de Bolivia: banqueros y  oligarquía agroindustrial, para decirnos que el desarrollo de nuestro país depende del "gasolinazo", de los mega proyectos como la carretera del TIPNIS, y enfrentar   los intereses  de los cocaleros y  colonizadores con los intereses de los indígenas del oriente y altiplano[13].

La marcha del TIPNIS ha develado y "de-construido" todos estos discursos , sacando a luz visiones desarrollistas y destructoras de las naturaleza, ancladas en componendas y negociados nada trasparentes.

Con la marcha del TIPNIS mucha población se ha "concientizado" del valor que tiene la defensa de éste y otras reservas naturales y  ecológicas de Bolivia para nuestra calidad de vida, para "vivir bien", y que la modernidad y la tecnología pueden convivir con  estas reservas de vida, dependiendo  de una visión de desarrollo verdaderamente alternativa[14]

La Cumbre de los Pueblos por Justicia Social y Ambiental,  paralela a  la Conferencia sobre  Desarrollo Sostenible Rio+20 (junio 2012) , resalta[15] , frente a la "economía verde" acuñada por el capitalismo", la defensa  de los bienes comunes , de los derechos humanos y de la naturaleza, como alternativa a nuestro planeta enfermo.  El TIPNIS representa, sin duda, una experiencia ejemplar de lucha  por un nuevo modelo de desarrollo, basado en el "vivir bien" y el respeto a los derechos de la Madre Tierra.

Otra comunicación es posible.

Ir al lugar de los hechos, registrar fielmente con imágenes lo sucedido, escuchar de los indígenas y población sus experiencias y propuestas, la denuncia de los actos de persecución y represión, dar seguimiento  través de medios independientes impresos, televisivos y radiales, de las vicisitudes de las cansadoras caminatas y de las frecuentes amenazas e insultos de personeros gubernamentales, nos ha enseñado que la libertad de expresión y prensa es necesaria  para desmontar aparatos propagandísticos al servicio de una lógica concentradora del poder y para fortalecer la democracia.

En los hechos del TIPNIS llama la atención los frecuentes cambios de discurso de los personeros del gobierno, y el uso de la maquinaria propagandística para desprestigiar al otro o confundir a la población con medias verdades[16]. Con frecuencia se quiere legitimar este tipo de comunicación para hacerle frente a la prensa de la derecha, que sólo busca la desestabilización.

Pensamos que una comunicación manipuladora y falsa es la que da alas a la prensa conservadora y antipopular. Por ello, el TIPNIS nos muestra que otra comunicación es posible.

Y otra comunicación es posible porque los pueblos indígenas y mucha gente que la apoya finalmente ha podido "perder el miedo" y hablar frente a las cámaras y escribir en los periódicos. "No le tenemos miedo a este gobierno", ha sido una frase repetida en las marchas, vigilias, bloqueos, huelgas de hambre , ... en apoyo a quienes participan y liderizan la marcha del TIPNIS. Las verdaderas "voces del TIPNIS", no suplantadas ni distorsionadas por los gobernantes, se están amplificando cada vez más, a pesar de los intentos de acallarlas.

"La democracia a diferencia de la dictadura es transparencia en la administración del poder ; en ese marco, un gobierno debe practicar una comunicación  política que convierta los disensos en consensos y fomente la diversidad, la pluralidad y deliberación como base de búsqueda de soluciones colectivas a problemas comunes, particularmente en situaciones de crisis. En este sentido, requerimos medios públicos y no maquinarias de propaganda que aprendió el juego del lenguaje para contrarrestar la verdad con la mentira y triturar al que piensa diferente con la falacia y el insulto[17].

Esta maquinaria se ha puesto de nuevo en funcionamiento en la IX Marcha, difundiendo mensajes que atentan contra la dignidad de las personas y criminalizando la marcha y a quienes las apoyan. Reaparecen los fantasmas del imperialismo, la oligarquía y la derecha desestabilizadora (fantasma porque su capacidad de movilización hoy día en Bolivia es mínima). Se recrudece el ataque a las ONGs críticas, no alineadas con el proyecto gubernamental.[18]

La manipulación de la información se extiende, además, a nivel internacional a través de una muy bien aceiteada red de medios , que no dejan espacio para las voces disidentes del actual proceso boliviano. Ello explica que  la voz de los indígenas del TIPNIS, el grito de los marchistas y el apoyo mayoritario de la población apenas se siente. ¿Qué gana la izquierda progresista ocultando esos hechos?.

Otro liderazgo es posible.

La larga marcha del TIPNIS nos ha permitido diferenciar claramente dos tipos de liderazgos al interior de los movimientos sociales,, aquellos preocupados de tener más poder y beneficios personales, usando la corrupción y el clientelismo como mecanismos, adulando al Presidente y apoyándolo incondicionalmente; y otro tipo de líderes, preocupados por el bienestar de todos, solidario, insobornable, utilizando como principal arma la verdad y la justeza de sus razones.

Bertha Bejarano, Presidenta  de la Central de Pueblos Moxeños del Beni, líder de la IX Marcha que recorrió los 600 Kms. con seis de sus hijos y su hermana Delia, decía al llegar a La Paz: "No estamos en contra del desarrollo. Si el Presidente dice que desarrollo es llevar escuela, postas sanitarias, es obligación del Estado atender a las comunidades. El no puede engañar a los hermanos, diciendo que "cuando tengan la carretera", recién van a tener la escuela. ¡Es su obligación  asistir con las necesidades básicas"[19]

En el TIPNIS hemos podido vislumbrar lo que para nosotros y el pueblo debe ser un líder identificado con su gente y abierto a las necesidades de todos. Se trata en definitiva de la cualidad de ser un "educador popular" tal como nos lo describe Giulio Girardi[20] :

ü    Es una persona identificada con los oprimidos y las oprimidas como sujetos, a nivel ético-político y a nivel intelectual.

ü    Es una persona  motivada en su acción por una profunda confianza en el potencial  ético-político e intelectual de los pobres, en su capacidad de convertirse en hombres y mujeres nuevos.

ü    Su éxito profesional no consistirá en conseguir más dinero o más poder, sino en poder servir al pueblo con más eficacia.

ü    El EP no dirige la búsqueda del pueblo sino que promueve su protagonismo, se considera por tanto una "partera" del pueblo.

ü    Capaz de explorar caminos nuevos, de emprender luchas justas sin la certeza del triunfo.

ü    Su objetivo  es contribuir a desarrollar un nuevo modelo de poder, fundado en el protagonismo del pueblo, es decir de los excluidos de ayer y de hoy, a través de una estrategia no violenta en la construcción de un poder alternativo.

El Estado Plurinacional y la interculturalidad , desafíos pendientes.

Resulta paradójico que sea el ex Ministro de Autonomías, y ahora Ministro de Gobierno, Carlos Romero,   quien ha encabezado  comisiones del gobierno para "dialogar" con los indígenas con el objetivo que  cedan en sus posiciones  y se alineen a la visión desarrollista del MAS.

Una lección aprendida en la marcha por el TIPNIS ha sido precisamente el contenido divisionista del proyecto gubernamental, alentando  enfrentamientos entre campesinos cocaleros y colonizadores contra los indígenas del oriente y altiplano, y comprando con promesas y regalos la disidencia de líderes de estas organizaciones.

El actual gobierno del Estado Plurinacional ha demostrado desconocer los derechos constitucionales que avalan la representación de todos los pueblos indígenas en la Asamblea Plurinacional, razón por la cual la IX marcha ha incluido  entre sus demandas "la incorporación de un representante por cada nación y pueblo indígena originario en la Asamblea Legislativa, elegido por normas y procedimientos propios".

¿No resulta también paradójico que los colonizadores y cocaleros, bases sociales del gobierno del MAS, se autodefinan como "comunidades interculturales"?

La interculturalidad se caracteriza, precisamente, por el reconocimiento del otro, por tomar en cuenta sus puntos de vista, la valoración de su cultura, por el respeto al otro,  por el "diálogo entre diferentes culturalmente". ¿Es ésta interculturalidad la que inspira el proyecto y  los planes gubernamentales, y sus aliados?

La Marcha del TIPNIS nos da pistas para la construcción de un Estado Plurinacional: debe ser un estado donde todas las culturas, todos los bolivianos y bolivianas tengan cabida: el pensamiento único, el poder único, deben ceder en favor de la interculturalidad y la construcción de un poder que valore y promueva la diversidad.

 

Una política con inspiración ética.

Un proyecto de poder, y de poder popular, no puede utilizar métodos represivos y violadores de los derechos fundamentales. Estos derechos , reconocidos ampliamente  en la nueva Constitución Política del Estado Plurinacional, no se "negocian" y menos se violan, simplemente hay que cumplirlos.

A ello hay que añadir más específicamente el Convenio 169 de la OIT y la Declaración de los Derechos de los pueblos indígenas planteados por las Naciones Unidas y asumidos por el gobierno de Bolivia.

Se desconocen y violan estos derechos cuando el gobierno, a través de una persistente campaña mediática que todavía continúa, recurre a los fantasmas del imperialismo, la derecha, el gonismo , o a razonamientos claramente racistas  y machistas para desprestigiar la marcha[21].

Se desconocen y violan estos derechos, cuando se "coimea"  con regalos y promesas a  indígenas y campesinos para que acepten el proyecto gubernamental, recuperando prácticas de los primeros invasores que llegan a América, con espejitos y baratijas a cambio de acceder a sus riquezas.

Se desconocen y violan estos derechos cuando se criminaliza la protesta pública, garantizada por la propia CPE.

Se desconocen y violan estos derechos cuando de forma sistemática  enfrenta y divide  a los pueblos indígenas. Esto ha sucedido con las dos organizaciones más representativas de los pueblos indígenas, la CIDOB y el CONAMAQ, que han apoyado las marchas del TIPNIS, y dentro de las propias comunidades del TIPNIS, enfrentando una comunidades con otras.

Se desconocen y violan estos derechos cuando se reprime a los marchistas del TIPNIS, sin importar niños y mujeres, y se intenta apresar a sus dirigentes, sin tocar a los verdaderos responsables, que hoy día son protegidos por la justicia boliviana bajo un mano de impunidad.

Se desconocen estos derechos cuando se les niega a mujeres, niños y marchistas en general el acceso al agua y alimentos. La estadía en la ciudad de La Paz de los marchistas de la IX Marcha  del TIPNIS ha sido particularmente dura  por el crudo invierno. El gobierno se ha negado a dar cobijo y apoyo a los "hermanos" que defienden a la Madre Tierra, y les ha negado el necesario diálogo que ellos demandan como indígenas y bolivianos a su Presidente.  Incluso son reprimidos con gases lacrimógenos y potentes chorros de agua cuando intentan manifestarse entrando a la Plaza Murillo, donde reside el Palacio de Gobierno y la Asamblea Plurinacional.[22]

Un proyecto de poder popular  respetuoso de los derechos humanos, pone la ética y los valores de mano o incluso por encima de la política. Ello se operativiza a través de métodos democráticos, de negociación de conflictos, de respeto irrestricto a las libertades individuales y colectivas,   a la libertad de expresión y de pensamiento, a la construcción de una hegemonía basada no en la imposición y el autoritarismo, sino en el diálogo , enfrentando la cultura del corporativismo con la cultura de la solidaridad ,demostrando con ello que el proyecto popular es superior a otros proyectos y otros intereses, como los apadrinados por la derecha y el neoliberalismo.

Un proyecto autoritario y violador de derechos individuales y colectivos es el que le da a la derecha y al imperialismo razones para seguir maquinando e interviniendo en la vida de nuestros pueblos.

Y puesto que la ética debe estar de mano de  la política, hay que aplaudir a aquellos intelectuales y personeros del gobierno  que , ante los hechos del TIPNIS, han renunciado a seguir siendo operadores de  un proyecto que reprime a los indígenas, y viola derechos humanos y de la naturaleza.

Porque en definitiva por lo que están luchando los indígenas del TIPNIS es su derecho a vivir, y la vida de cualquier ser humano se respeta.

La Paz octubre 2012

NOTAS:

1. La Sentencia 300 del Tribunal Constitucional Plurinacional condicionó la legalidad de la "consulta" a las concertación  previa con la población indígena afectada. Cosa que a todas luces no ha sucedido.

2.  "El conflicto del Territorio Indígena  Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS) y sus consecuencias para el Estado Plurinacional de Bolivia", en "La victoria indígena del TIPNIS", La Paz 2012, p.41-42.

3.  "Las instituciones y organizaciones que trabajamos en temas de desarrollo, derechos humanos, derechos de los pueblos indígenas, derechos de las mujeres y derechos ambientales, demandamos enérgicamente la apertura del diálogo y la búsqueda de una solución del conflicto en el marco del respeto pleno a los postulados de la Constitución Política del Estado y a los derechos de los pueblos indígenas que integran la IX Marcha, así como sus estructuras orgánicas"(Comunicado de  organizaciones e instituciones sobre la IX Marcha en defensa del TIPNIS, La Paz 6 julio 2012).

4.  Una acción Popular contra la extemporánea consulta, hecha de mala fe,  ha sido promovida , entre otros, por el cantante Luis Rico, el politólogo Roger Cortés, el intelectual José Antonio Quiroga, el abogado Waldo Albarracín, la  ex constituyente Loyola Guzmán y el periodista Remberto Cárdenas.

5.  El Gobierno del MAS ha llevado a Evo Morales a la Cumbre de Rio+20 para que se tome en cuenta la "Ley de la Madre Tierra" . Resulta curioso y también cínico que quienes defienden  precisamente el contenido de esa Ley, los pueblos indígenas del TIPNIS, sean vilipendiados por el gobierno de Evo Morales por oponerse a una carretera inconsulta que llevaría "desarrollo" a las comunidades indígenas.

6. "La izquierda autoritaria resulta ser más elitista que la derecha. En efecto esta teme que las clases populares se vuelvan críticas de las situación de injusticia y se organicen para cambiarla, mientras que la izquierda autoritaria minimiza el trabajo crítico de las bases , y lo tilda de idealista, populista y hasta espontaneísta, manifestando con ello no confiar en la capacidad del pueblo para conocer las causas de los acontecimientos. Y por ello, apuesta a la propaganda ideológica, y el impacto de los slogans. Al hacerlo , por tanto, afirma su capacidad de saber y promueve su verdad como la verdad única (...). Esta verdad elaborada al margen de la experiencia popular e independiente de ella , debe bajar hasta el cuerpo de las clases populares "incultas" para "salvarlas". Así las clases populares , no necesitan ser llamadas al diálogo, al ser, por naturaleza, incompetentes . Sólo tienen que abrirse y seguir dócilmente las palabras de orden de quienes son técnica y científicamente competentes", Freire P. "Política y educación", 1993.

7.  Rafael Cuevas M.:"Bolivia. Mandar obedeciendo", en Alainet 13/10/2011.

8/ Rafael Bautista: "El 18 Brumario del Kananchiri", en "La victoria indígena del TIPNIS", Ib., pp.211-212.

9.  Girardi G.:"El derecho de autodeterminación solidaria de los pueblos, eje de una nueva civilización según el movimiento indígena, negro y popular de Abya Yala", en "Formando actores en la alternativa a la globalización neoliberal. Los nuevos desafíos de la Educación", CENPROTAC, La Paz 2003, pp. 59 y ss.

 10.  Girardi G.: "Resistencia y alternativa popular a la Globalización Neoliberal", en "Formando actores...", p.53.

11.  Alex Contreras B., "¿Éste es el proceso de cambio? Gobierno indígena contra marcha indígena", en Alainet  13/10/2011. El investigador Luis Tapia ve en   las intenciones del Gobierno del MAS y el sector cocalero  de "modernizar el TIPNIS"  un rasgo de "colonialismo interno" consistente en desplegar un proceso de conquista de los territorios indígenas y hacer posible la expansión del capitalismo extractivista. Cfr. "Los pueblos de tierras bajas como minoría plural consistente", en "La victoria indígena del TIPNIS", pp.265 y ss.

12.  Gustavo Soto Santiesteban: "Una mirada macroscópica al conflicto del TIPNIS", en Alainet 13/10/2011.

13 Manifiesto del grupo de intelectuales  disidentes masistas: "Por la recuperación del proceso de cambio para el pueblo y con el pueblo", La Paz  junio 2011.

14 "Persiste el desafío  de construcción de otro desarrollo, verdaderamente postneoliberal y postcapitalista de Estado, fundado sobre nuestra realidad plural, que encamine políticas públicas hacia un nuevo patrón de generación   y distribución de riqueza postextractivista, bajo los principios de transformación productiva, generación de empleos dignos, equidad social y conservación ambiental", F. Wanderley "El TIPNIS somos todos. Otro desarrollo es posible", Periódico La Razón, La Paz 2/XII/ 2011.

15  "La defensa de los bienes comunes pasa por la garantía de una serie de derechos humanos y la naturaleza, la solidaridad y el respeto a las cosmovisiones y las creencias de los diferentes pueblos, como por ejemplo, la defensa del " BuenVivir" como forma de existir en armonía con la naturaleza, lo que presupone una transición justa a construirse con los trabajadores/as y el pueblo"

16.  "Tampoco compartimos el manejo comunicacional con información sesgada que se está proporcionando a la población boliviana, destinada a desprestigiar y criminalizar esta movilización y vincularla a contextos no democráticos. El mayor peligro para la democracia está en sentar precedentes de relacionamiento autoritario y, sobre todo, en no escuchar las voces del pueblo" (Comunicado de organizaciones e instituciones sobre la IX Marcha en defensa del TIPNIS, La Paz 6 julio 2012.)

17. Andrés Gómez V.:"Lecciones tipnianas", Página siete, 23 de octubre, p.18.

18.  Alvaro García Linera (vicepresidente de gobierno):" El "oenegismo", enfermedad infantil del derechismo", La Paz .2011.  Del mismo autor:"Geopolítica de la Amazonía, poder  hacendal-patrimonial y acumulación capitalista, La Paz  2012.

19 .Reportaje en Página Siete, La Paz 8 julio 2012

20. "La Educación Popular liberadora frente a la globalización neoliberal en el campo cultural, educativo y religioso", Ib., pp.103 y ss..

21 "Los  pueblos indígenas son incapaces de tener ideas y decisiones propias"; " los jóvenes chapareños  deberían  ir a  enamorar a las yurakarés - trinitarias  para convencerlas de no oponerse a la construcción de la carretera".

22.  Página Siete, viernes 6 de julio 2012.

fuente: http://www.praxisenamericalatina.org/1-13/lamarcha.html
enviado por
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